Se que las
aguas caen frías
como
cántaros de abrojos,
que te
sientes como en la noche una niña:
Sola,
desconsolada, sin arropo…
También se
que las alegrías
se vuelven
de un color roto
cuando
piensas en la lejanía
a la que yo
mismo te aboco.
Se que todo
te parece difuso,
como un día
nublado en tu interior,
como si no
entrevieras el futuro
que soñaste
con ilusión.
Pero también
se que eres valiente:
Una mujer
que no teme
a los
fantasmas que se presenten.
Tú también
sabes que no estás sola,
que me hayo
aquí, vigilando,
por si las
moscas te ahogas.
Así es que
no se te olvide
Que estoy
aquí en silencio
guardando
palabras para decirte
Llegado el
momento “aquí te quiero”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario