Ahora de
nuevo estás ahí
como si
nunca te hubieras ido
y veo en tus
manos un albañil
de sueños
que necesito.
Pero tengo
que acostumbrarme
a contar de
nuevo contigo,
y saber que
existen lugares
que son tan
tuyos como míos.
Por eso
pienso y me arroyas
con la
fuerza de 1000 latidos
que empujan
las puertas rotas
para
sacarlas de su quicio.
Por eso eres
mi dama
porque al
final no hubo olvido
sólo
ventanas cerradas
por la
fuerza del viento fío.
“Sucio queda el corazón
cuando lo fuerzan a ser de piedra…”
No hay comentarios:
Publicar un comentario