Sigo siendo el hombre de los silencios,
el perpetuo socorro del ahogado,
el eterno improvisador de actos:
Soy aquel que acuñó el término incierto.
Soy el flujo inconstante e incompleto,
un político y filósofo a ratos,
un insulto para los de buen grado:
Latigazos de un corazón inquieto.
Por eso muchas veces soy un secreto
o una verdad a medias sin remedio
que guarda cajas cerradas en su fuero.
Por eso soy cerrojo y carcelero
y guardo mis vergüenzas como medio
para llegar a ser contigo mejor.
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