Vienen como palomas perdidas
buscando un lugar donde apostar,
maltrechas plumas que en su vida
a duras penas pueden respirar.
Llegan gorgoreando cansadas
y después del sur vislumbrar
auguran visión descansada,
un espacio para la paz.
Y al tomar tierra respiran,
a bocanadas quieren tomar
el aire que el norte quita
extinguiendo su tranquilidad.
Vienen de paso y se quedan
porque el paso aquí es celestial
en pocas horas la piel queman
mudándola por capas de cristal.
Y con sus luces caminan lentas
porque el momento aquí es primordial
cada paso trae nueva cuenta
del color de esta ciudad.
Es por eso que esta reina
siempre deja con ganas de más
el alma se vuelve inhiesta,
los pesares aquí se van.
Es por eso que vive un milenio,
¡Granada, la de la majestuosidad!
y no pierde nunca su genio,
su vida, su duende… su grandiosidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario