Partió al amanecer,
cuando ya era una más
allí de donde una vez
marchó sin mirar atrás.
Cada día se levantaba
observando el infinito
mientras cansada pensaba
en las lágrimas que había vertido.
Y aunque lloviera en su interior
brillaba el sol en su porche
dolorida por tanto dolor,
cansada de pasear de noche.
Mas volverá, sin duda volverá,
porque ahora era una más,
regresará, sin duda regresará,
al lugar donde encontró un hogar.
El viento no le dio el don
de volar entre sus bondades
tenía alas de plumas blancas
teñidas de cardenales.
Pero sabrá lamerse las heridas
sabrá mirar hacia delante
sabrá aquello que de niña
le negaron a encontrarse.
Y sobre todo sabrá volver
para buscar su esperanza
regresará, de seguro regresará,
porque hoy más que nunca
y sin duda… ya era una más.
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