Y eleva el mentó dulce
alzando una melodía
que casi toca las nubes
y en la tierra se enraíza.
Sus dedos bailan la danza
de mil ojos que le miran
mientras viento y brisa cantan
el son de su letanía.
Luz y oro, rayos de plata,
tierra cobre y ocre el día,
mil colores de miradas
y rostros que son cenizas…
Cuando en silencio despunta el alba
hay color, sonido y vida.
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