Tengo mil razones para odiarte, sólo una para amarte, y aún así, te quiero. Y si quererte es morir, pues muero. Mientes cuando rezas porque no crees en dios, ¿Cómo dices que no hay nadie que te quiera, si nadie soy yo? ¿Que el corazón no entiende a nadie, si nadie soy yo? Y me elevo del suelo con cada susurro de tu pelo entre mis dedos, y cuando caigo, cojo el tren destino a tu corazón que el alma y la razón me robó. Y cuando llego, con la mente vacía y la mirada llena, te pongo una sonrisa de pena, y tú, te desmelenas, y de nuevo abres heridas en mis venas.
Me haces sufrir,
porque te quiero.
Pero te amo,
porque amar,
es vivir.
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